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 [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)

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MensajeTema: [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)   Lun Jul 25, 2011 2:11 pm

Un brillante y rojizo sol se alzaba majestuosamente, como quien se sabía superior a todos, ante los negruzcos ojos del Ninja que en aquel mismo instante, lo miraba con calma en aquel hermoso amanecer en un distante lugar del Mundo. Alrededor del ninja se alzaban petulantes unos viejos y desgastados robles de madera ya roída por el paso de los años, el suave canto de los pájaros anunciando un nuevo día era cuanto menos una de las más maravillosas melodías que Noctis había escuchado jamás en su larga vida. Miles de hojas bailaban bajo el rumor del viento, llovía, apenas si unas ínfimas y diminutas gotas aunque lo suficiente como para que aquel bosque se llenara de una suave capa de rocío de lluvia que, bajo la luz del sol se veía brillante y hermoso. El cielo se veía celeste y de una pureza impoluta sin que una sola nube interrumpiera su belleza natural, la luz del sol, se reflejaba en las cristalinas gotas de lluvia dando origen a un intenso arco iris que culminaba más allá de donde la vista lograba alcanzar. En fin, un hermoso día, al menos para cualquier que no fuera Noctis, que aunque apreciaba la belleza de una forma solemne y casi enfermiza, era incapaz de ver cualquier signo de belleza en tan burda imitación. Para su gusto, todo era demasiado idílico y cargado, restándole la belleza que la misma naturaleza se esforzaba en conseguir. Sin embargo, y como tantas otras cosas, aquello no le importaba demasiado a Noctis, sus pasos lo había traído hasta aquel lugar, quien sabía por qué. Con su espada cargada en su espalda y un cigarrillo que se consumía agónicamente en su boca, Noctis continuó el camino hacia su Destino, cualquiera que este fuese. No sabía lo que el futuro le deparaba sin embargo, demasiado tiempo llevaba solo, necesitaba a alguien con quien hablar, alguien con quien simplemente ver pasar el tiempo, al menos claro, si no quería enloquecer definitivamente.

Continuó caminando hasta llegar a un riachuelo que emanaba muy cerca de allí, miró su reflejo en las tranquilas aguas y lo que vio le sorprendió, sus ojos estaban surcados por grandes ojeras negruzcas que le daban un aspecto casi enfermizo, en realidad no era de extrañar, ignoraba cuanto tiempo llevaba sin dormir, aunque al menos eran 4 días y mucho menos sin dormir bien, Noctis no estaba seguro de haber dormido bien alguna vez. Sin embargo, en aquellos momentos no podía permitirse el echarse a dormir, ni muchísimo menos. Desconocía cuando las Villas y las Organizaciones comenzarían a moverse ante de la tormenta, sin embargo, temía que fuese pronto y que, por desgracia, esta guerra le pillase en medio de todos, ¿Qué haría el aparentemente joven Renegado? Ya había rechazado la oferta de Taka para unirse a ellos y no pretendía ofrecer sus servicios a las Aldeas bajo ningún concepto, estas eran corruptas y la mayoría estaban desorganizadas y dirigidas penosamente, sería demasiado arriesgado siquiera plantearse la opción de apoyar a cualquier aldea, esos datos reducían enormemente sus opciones, de hecho, le dejaba dos únicos caminos: La Soledad o Akatsuki. Demasiado tiempo llevaba ya solo y poco sabía de Akatsuki, todo era un aura de misticismo y secretos en torno a ellos, supuso que eso les beneficiaba enormemente. No estaba seguro de cuál sería la mejor opción, al fin y al cabo, tampoco tenía forma de encontrarse con Akatsuki a no ser que fueran ellos mismos quienes fueran a buscarle. Si eso llegaba a ocurrir, aceptaría su oferta, sin dudarlo siquiera, estaba mejor muerto que solo así que, nada tenía que perder y, por fin, algo podría llegar a ganar. Una voz en su cabeza susurró con calma: “Céntrate” . La mente de Noctis regresó de sus divagaciones en apenas una milésima de segundo, con calma examinó el lugar donde se encontraba en aquellos momentos, a sus pies vio de nuevo el riachuelo de antes, por lo que no se había movido, un ligero dolor de cabeza le subía desde la sien, Noctis se llevó la mano al cuello que tenía algo entumecido por razones que no entendía demasiado bien. Una roca se alzaba imponente a unos pasos de él, el musgo la consumía ya casi por completo, sin embargo, aquello no le importo demasiado a Noctis, pues no dudo en apoyarse en dicha roca descansando tras aquel largo viaje, en aquel momento, Noctis exhaló la última calda de aquel cigarrillo y con lentitud lo cogió y lo tiró bastante lejos, mientras su débil llama se extinguía entre la humedad del aire. Noctis cerró los ojos, pensativo y lanzando un último suspiró, simplemente esperó a que algo ocurriese, algo que lograra llamarle la atención, algo que, simplemente mereciese la pena. Su hasta entonces escondida gata, Ayumi, apareció entre los árboles tras haber terminado de juguetear con alguno de los animalillos del Bosque, costumbre, que por desgracia era una molestia para Noctis, que al fin había optado por dejarla ir, ya que siempre volvía tras su dueño. La gata acarició con su lomo lentamente la pierna de Noctis esperando alguna reacción por parte de su Amo, pero al ver que esta no llegaba simplemente, hizo como él y cerró los ojos mientras se lamía la pata derecha con la lengua eliminando la suciedad y el polvo de aquel bosque.
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MensajeTema: Re: [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)   Mar Jul 26, 2011 5:14 pm

Una pequeña criatura lentamente entre los ancestrales arboles de aquel bosque oscuro, lentamente movía sus pequeñas cuatro patas esquivando raíces, matas y pequeños insectos, de vez en cuando cambiando su curso de caminata para esquivar a aquellos peligrosos seres que rondaban por este lugar, como los cien pies gigantes, o uno que otro felino un tanto más grande que él, que si bien podía defenderse, no deseaba hacerlo en estos instantes. Aquella criaturita de pelaje blanquecino y ojos grisáceos, cola un tanto alargada y pequeñas garras en sus patas, no era nada más ni nada menos que un gato blanco con su par de orejas bien puestas que rondaba por el lugar, en busca de algo importante, algo que obviamente no era de hacer en un animal como ese.

Su caminar le llevo directamente a un pequeño claro entre la arboleda, un lugar donde se podía apreciar el rojizo sol resplandeciente, alzándose por sobre todo haz de oscuridad en los vastos cielos en los que uno que otro pájaro sobrevolaba, cantando al ritmo del danzar y batir de sus pequeñas alas. El cielo ciertamente cual perfecto amanecer a estas horas de la mañana era observado por aquel pequeño gato que ya en el claro se encontraba. Su rostro bajo levemente, sus labios fueron humedecidos por su áspera lengua y sus ojos se posaron fijamente a pocos metros, observando un riachuelo cercano. Se acerco poco a poco y observo el agua bajar constantemente por este, para acercar sus labios y remojarlos en aquel líquido que humedecía poco a poco su rostro mientras comenzaba a beber. Al retirarse, volteo la mirada y se fijo entre las ramas de unos arbustos a un pequeño animal que se movía y que curiosamente era lo mismo que el, un gato.

Aquel animal se escurría entre el bosque, Ecstasy en su técnica Henkō, que le permitía no solo cambiar de forma, si no también ocultar hasta el 99% de su chakra, solo teniendo que mantener el que es usado en la técnica. Sus pasos se alargaron para perseguir a la rápida gatita que corría entre los árboles y que curiosamente se dirigía hacia arriba. Muy poco fue lo necesario para darse cuenta que ya estaba a casi los inicios del riachuelo, y había un jovencito descansando en una roca. La gata se acerco a este y procedió a acariciarle con su lomo, por lo visto era su dueño, fue la primera deducción de aquel Akatsuki bajo cuerpo de animal.

Subió a la roca, confiado de que aquel joven no era un ninja sensor, así que se acerco a este y coloco sus patas delanteras en el mineral rocoso, mirando fijamente al chico que ahí estaba. Pudo notar sus ojeras con facilidad, fue lo primero que vio, presa de al parecer, sueño y cansancio. Dio media vuelta dándole la cola (espalda) a aquel desconocido, camino unos dos metros y su técnica de transformación gatuna se vio eliminada en un dos por tres, mostrando su alto cuerpo de 1 metro con 93 centímetros, contextura promedio y largos cabellos grises que llegaban poco mas debajo de su cintura. Uno de sus ojos de color verde, y otro misterioso con una serie anillada, el Rin’nengan… No era mucho lo que se sabía sobre tal habilidad, pero no era momento para indagar. Ecstasy dio media vuelta para no darle la espalda a aquel dueño de la pequeña gata, miro fijamente a los ojos y sonrió de medio labio.

Por lo visto estas algo cansado, pareces no haber dormido.

Menciono el hombre de ojos diferentes con un ropaje bastante… tenebroso quizás. ¿Por qué?, pues eso era debido a que sus uñas alargadas estaban pintadas de negro, y actualmente llevaba sobre el nada más y nada menos que el Kimono o capa de Akatsuki. Negro con nubes rojizas por doquier, tan largas las mangas que ocultaban sus brazos y manos por completo. No tenía intención de atacar, herir o molestar, simplemente una charla bastaría para saciar el aburrimiento que en el instante poseía, y hasta quizás la charla pudiera llegar a algo fructífero, ese algo era lo que el Akatsuki buscaba desde hace rato, miembros para la organización.

Con su permiso…

Menciono para realizar un par de sellos, tan solo tres de estos que hicieron temblar la tierra lentamente. Una gran casa se abrió paso entre los árboles y la tierra, lentamente creciendo para tomar color, forma, inclusive por dentro puesto a que se dividían las habitaciones, y una mesa pegada al suelo. Ese era el jutsu de las seis casas de cristal, o también conocido como Roku garasu no ie. En un par de minutos, todo estaba listo, sus pasos lentos le llevaron a adentrarse en la casa creada por el mismo, para toma asiento en las sillas de cristal que dentro habían.


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MensajeTema: Re: [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)   Miér Jul 27, 2011 2:10 pm

Por desgracia, quizá incluso puede que por fortuna, los momentos de relajación nunca duraban demasiado para el Renegado.

La vegetación de aquel lugar era tan abundante y espesa que, aunque el Sol matutino hacía ya tiempo se había alzado en el cielo, apenas si unos ligeros y débiles rayos de Sol lograban atravesar aquella densa capa de follaje, dejando todo el lugar en una intensa penumbra que para nada desagradaba a Noctis, al contrario, para él la oscuridad tenía un simbolismo muy especial y a pesar de ser la dueña de sus pesadillas no podía dejar de admirarla y contemplar en todo su esplendor. El suelo estaba cubierto por fresco y corto césped que a falta de la ausencia de luz persistente en aquel lugar sus frágiles y puntiagudas hojas se había adaptado a sobrevivir absorbiendo la poca luz que les llegaba y almacenando su energía hasta límites insospechables. Lejanos y oscuros eran los pensamientos que en aquellos momentos surcaban la mente del joven y amenazaban con hacerla explotar bajo su presión. Desde que tenía uso de razón había sufrido grandes y numerosos ataques de jaqueca, sin embargo, últimamente a pesar de que la frecuencia de estos había disminuido la intensidad de los mismos se había incrementado de forma latente y dolorosa, apenas dejándolo capaz de musitar con dificultad palabra alguna. Noctis intentó relajarse y dejar de pensar en aquellas cosas, no era el momento ni el lugar para sufrir uno de aquellos “ataques”.

La colilla antes tirada permanecía allí en el suelo, un último halito de vida salió de su débil llama hasta consumirse por completo. El joven cerró los Ojos durante unos instantes y cuando los abrió, sus pupilas se dilataron en apenas unas décimas de segundo para luego adquirir su usual tamaño en torno al Ojo. Su ojo rojizo, correspondiente a la cuenca derecha, brillaba con inusitada fuerza aquel día, compaginando perfectamente con el sangriento sol que apenas se podía intuir entre la espesura del Bosque.

Un gato apareció de súbito, a unos metros de él, sin embargo, Noctis no le prestó la menor atención, su pelaje blanco y su pequeño tamaño eran curiosos sin embargo, pocos rasgos destacaban más en él, al menos a simple vista, ya que por unos instantes, notó que en aquel gato había algo distinto, su pose era bastante erguida y majestuosa para tratarse de un gato normal, sin embargo, su mente cada vez más dolorida le decía que simplemente se trataba de un gato, así que Noctis simplemente lo ignoró, como habría hecho cualquier otra vez. Ayumi, a pesar de mantener los ojos cerrados y de mostrarse en una aparente tranquilidad y reposo irguió sus pequeñas orejas nada más hubo detectado al gato, su mirada curiosa y su actitud algo distante aunque confiada, le indicaban a Noctis que ya se habían encontrado anteriormente, así que el joven supuso que solamente se trataría de un gato juguetón. Pese a ello, al acercarse Ayumi a aquel nuevo huésped, este simplemente se apartó y se escabulló entre las rocas, sin embargo, su actitud dio a Noctis nuevas intuiciones sobre aquel animal.

Cuando volvió, para quizá no tanta, sorpresa de Noctis, lo hizo convertido en un ninja, alto desgarbado y con mirada algo sádica, sin embargo, poco de ello le importaba al ninja, lo único que le logró llamar la atención fue su vestimenta, la infame capa negra moteada de nubes rojas y símbolo de Akatsuki. En otra época eso le hubiese sorprendido e incluso puede que acobardado un poco, hoy en día, no era más que una anécdota más, una anécdota curiosa, sin duda, pero no más allá de eso. Otro aspecto que logró llamar levemente su atención fue su Ojo anillado y de color grisáceo, con ligeros y muy difuminados toques azules que se perdían en su mirada, no tenía dudas sobre que Dojûtsu se trataba, al fin y al cabo, era el ojo de un Dios, el Rin`negan. Antes de que el Akatsuki pronunciara unas palabras sobre el cansancio notable de Noctis este murmuró unas suaves palabras:

- Si supieras cuan irónico resulta verte por aquí, Akatsuki…

Ante la afirmación de este, Noctis se limitó a suspirar, no tenía intención alguna de contarle nada sobre él no al menos tan repentinamente, aun ignoraba si los Akatsuki lo aceptarían entre sus filas o aquel sería un nuevo caso de rechazo y soledad para con Noctis. El recién llegado pronunció otra frase que Noctis simplemente obvió pues hablar no era precisamente su fuerte y mantener conversaciones largas le resultaba algo tedioso e incluso una pérdida de tiempo que no solía permitirse, aunque en verdad era que nadie le había brindado tal oportunidad. Sumido en sus pensamientos, solo la recién “invocada” casa de cristal que el Criminal acababa de crear ante él pudo sacarle de su mente. Aquel era, a entender de Noctis, un acto burdo y sin sentido que sin embargo, sería muy descortés por su parte no entrar en ella, aquello podía resultar algo ilógico e incluso peligroso, sin embargo, no parecía que aquel extraño “ser” tuviese intenciones algunas de atacarlo y si era así, bueno, no le gustaba divagar sin sentido. Siguiendo al Akatsuki el cual se había internado en aquella “casa” en surgida en el bosque, Noctis penetró en la misma, observando con tranquilidad algunos detalles que se hacían destacar en aquel lugar, ya que, a pesar de que el color de fuera del cristal era negro, por dentro una gran variedad de colores se abrían paso a través del cristal, algunos más vivos, otros indescriptibles, pero, en definitiva, colores llamativos. Un profundo silencio se hizo dominio de la situación y, rompiendo con la habitual serenidad característica de Noctis, el antiguo ninja pronunció:

- Seré breve…Mi nombre es Noctis, anterior Mizukage y desertor de la Aldea de Kirigakure no Sato, el hecho es que propongo mi voluntad de unirme a vuestra Organización… - guardó unos momentos de silencio para luego seguir – mis intenciones no son importantes aunque puede estar seguro que permaneceré leal a la misma… Incluso a costa de mi propia vida… - lo que Noctis no mencionó era que para él su vida tenía muy poco valor, sin embargo, la intención y lo trascendental de sus palabras eran claros. Ya estaba dicho todo lo necesario, al menos por parte de Noctis, aunque supuso que el extraño querría saber un par de cosas sobre él, al menos eso pensaba él.

Ayumi se marchó de nuevo a dar una vuelta, en parte intimidada por el aspecto de aquel sádico hombre y en parte, porque su curiosidad y afán de descubrimiento le impedían estarse quieta en un sitio por mucho tiempo, sin embargo, Noctis no se preocupó de ella y, simplemente la dejó marchar, no en vano, aquella gatita había demostrado muchas veces un don innato para prevenir posibles amenazas que evitaba con cirujana perfección. Una vez, todo quedó en calma nuevamente, el descendiente de los Nightray simplemente se limitó a esperar sin demostrar emoción alguna en su actitud y con la mirada igual de fría y calculadora de siempre. Su ropa y su pelo se movieron lentamente ante una ráfaga de viento que consiguió escapar al férreo muro formado por el bosque y aquel cristal y se coló a través de la puerta, quien sabe si aquel viento traería nuevos viajes y destinos para el ninja. Finalmente el yugo de soledad y auto castigo impuesto por el mismo Noctis amenazaba con romperse bajo los lazos de unos criminales, dato de ínfima relevancia para Noctis en todo caso.
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MensajeTema: Re: [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)   Miér Jul 27, 2011 6:33 pm

Unas palabras provinieron de la boca del desconocido cuyo nombre aun era de desconocer, palabras que llegaron con facilidad a los oídos de Ecstasy que ya entraba a la casa, escuchándole detenidamente aun cuando aquellos sonidos habían sido apenas musitado. Ya con su cuerpo posado en la silla de cristal en medio de la sala y sus manos reposando en la mesa creada con la misma técnica que había utilizado hace unos minutos atrás para crear la casa, noto fácilmente como aquel joven de cabellos negruzcos se acercaba poco a poco, pareciendo algo desconfiado y tenía toda la razón. Entrar en un lugar de poca confianza como este que curiosamente había sido creado por un miembro de una organización cuya fama era no muy agradable, es cosa de reconocimiento, pues no muchos se atrevían a tener contacto verbal con los miembros de Akatsuki. Ya con el señorito dueño de aquella gata dentro de la habitación, procedió a mantener un silencio un tanto desolador que fue rápidamente roto por las palabras de aquel quien se comenzaba a presentar.

El Ex-Mizukage, Noctis, desertor de la propia aldea en la que era considerado un líder. Si eso era cierto, el titulo de Kage era algo que reconocer. Numerosas veces los miembros de Akatsuki en el pasado debieron enfrentarse contra estos poderosos Shinobi’s, por lo que aquel hombre de ojo rayado y cabellos alargados grisáceos pudo reconocer el verdadero valor de sus palabras tan solo las menciono. No solo por lo que mencionaba, sino también por la firmeza y confianza con la que lo decía, parecía ciertamente digno de ser un miembro más de la alianza de la muerte, los hombres de las nubes rojas.

No te lo voy a negar, el hecho de que menciones ser Mizukage y renegado, es algo que un Akatsuki no debe dejar pasar por alto, pues como todos sabemos… estos son títulos que se le dan solo a los shinobi’s más poderosos de las aldeas.

La mano del joven Ecstasy se levanto poco a poco para con la palma abierta pasearle por sus cabellos, levemente peinándolos por una brisa que se hacía pasar por el lugar, al parecer causada por una corriente de viento que era originada por la forma de la casa y las ventanas que hacían pasar el fuerte viento de una a otra sin problema alguno. Poso nuevamente está en la mesa y miro fijamente a los ojos del renegado, parpadeo un par de veces y al igual que él, un tanto cansado, bostezo tapando con la mano contraria con la cual se había penado sus labios para no demostrar acto de mala educación. Después de todo, debía mantener cierto respeto ante toda persona, era simple cuestión de honor y moral.

Tus palabras han sido firmes, convincentes, aunque las cosas hoy e día se demuestran con actos, debo decir que confiare en lo que dices…

Se levanto de aquel asiento con calma y lentitud, sin demostrar acto de agresividad alguna. Camino hasta una de las ventanas de la casa que se encontraba en la misma habitación, apenas a unos 3 metros de donde anteriormente se encontraba sentado. Poso sus codos en el borde inferior de esta y se inclino, asomo la cabeza por ahí y logro ver como la gata de aquel chico se escapaba, corriendo entre los matorrales y densa vegetación del lugar. Uno que otro rayo de luz rojizo aun se presenciaba, pero poco a poco se iban difuminando entre los vastos cielos, pues el amanecer abría paso al medio día. Sus ojos se colocaron en las ramas de los elevados arboles, intentando ver las delgadas nubes que recorrían los cielos. Dio media vuelta y miro al que al parecer seria su nuevo compañero de batalla en este mundo shinobi tan peligroso, repleto de guerras y traiciones.

Tu gata se escapo…

Musito con una sonrisa de medio labio, camino lentamente una vez más hacia la mesa esta vez sin sentarse en ella. Introdujo su mano con firmeza en un bolsillo que había bajo la capa Akatsuki, luego le levanto el brazo y lo bajo una vez más, su mano y lo que había agarrado de ahí ocultos tras las largas mangas de sus ropajes que llegaban a tapar incluso hasta las alargadas uñas negras de sus dedos. Dejo en la mesa un pequeño papel con una serie de coordenadas geográficas que podrían ser leídas con facilidad. Dejo el papel en la mesa por un par de minutos, dejando que tiempo suficiente para que aquel hombre lo leyera sin ningún problema y pudiera memorizarlo, mientras le explicaba lo que era.

Esas, son coordenadas, no simples números por lo que si los interpretas en forma geográfica podras conseguir la guarida Akatsuki, como ves, has sido aceptado, no por el líder pues yo no represento la máxima autoridad, pero si por el sub líder.

Tomo el papel y lo guardo en su bolsillo. Sus piernas se comenzaron a mover a paso firme y un tanto acelerado, se poso entre el marco de la puerta de la casa en la que los dos se encontraban y ladeo el rostro hacia atrás. Miro al joven y sonrió de medio labio una vez más. Metió sus manos dentro de los bolsillos que yacían bajo la capa Akatsuki y menciono un par de palabras hacia aquel que curiosamente era el nuevo miembro de esta organización conocida por tan mala reputación.

Bienvenido, ahora eres uno de nosotros…

Su cuerpo comenzó a desaparecer poco a poco en una espiral, parecía que fuese succionado por un vórtice desde el centro de su estomago, vórtice que absorbía en forma circular y poco a poco se tragaba a su víctima, quizás hasta comparable con una implosión de su propio cuerpo que ahora no se encontraba en el lugar, dejando total y completamente solo a Noctis, renegado y ahora miembro Akatsuki en aquella casa de cristal creada por Ecstasy, quien ya había desaparecido con una tan interesante técnica de traslado que no requería siquiera el mas mínimo uso de sellos. Aquel hombre de cabellos alargados ahora debería encontrarse en su hogar, no la guarida Akatsuki, pero si algo muy parecido a ello, aunque alejada de donde realmente se encontraba la base de la organización. Los vientos que soplaron en la casa curiosamente traían buenas noticias para aquel que fue aceptado, quizás fue el simple destino o la necesidad de los sujetos de las nubes rojizas de adquirir nuevos miembros, pero lo único que realmente era seguro, es que un nuevo hombre se había aliado a los asesinos más despiadados de este mundo…


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MensajeTema: Re: [El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)   Jue Jul 28, 2011 2:27 pm

Finalmente, todo terminó, Noctis aun en el interior de aquella casa que hasta hacía apenas unos instantes ocupaban dos integrantes, recordaba con tranquilidad como al final se había logrado convertir en uno de los temidos miembros de la Luna Roja, grupo aun en las sombras aunque ya temido por la gran mayoría del mundo y admirado por otros a los que la sociedad consideraba poco más que locos e incluso suicidas. En la mesa aun reposaba inmóvil el papel que aquel joven le había entregado, Noctis a pesar de que lo había visto por encima no le prestó demasiada atención, al menos hasta que el Akatsuki se había marchado, fue entonces cuando dirigió su mano hacia aquel papel y lo examinó con atención. Dejarlo allí tirado podría suponer fatales errores para con la Organización, hechos que no estaba dispuesto a cometer, por lo que, una vez que lo hubo memorizado, sin hacer movimiento alguno, sosteniéndolo entre los dedos comenzó a permitir que un chakra rojizo y bastante cálido, perteneciente al Elemento Katon, recorriera su brazo y, finalmente, alcanzará su mano prendiendo con suma facilidad aquel papel que inmediatamente fue tirado al suelo. Noctis, hasta que no estuvo seguro de que el papel se hubo consumido por completo no apartó la mirada, observando expectante como se ennegrecía y arrugaba ante las voraces llamas que lo consumían. Noctis cerró los ojos con tranquilidad y encendió un cigarrillo llevándoselo a la boca y dejando que su humo le llenase los pulmones para luego expulsarlo con facilidad de nuevo por la boca. Noctis emitió un cansado suspiro y, simplemente, miró a través de una de las ventanas de aquella casa.

Conocía su próximo movimiento y sabía que debía hacer y decir cuando se encontrara con la Lider de Akatsuki y, sin embargo, su ánimo para con tal acción era más bien escaso, no era que se arrepintiese de entrar en la Organización, ni muchísimo menos, para Noctis, aquel sentimiento que le embargaba y consumía era lo más parecido a la felicidad que había conocido en sus más de 600 años de antigüedad, era solo que no le entusiasmaban aquel tipo de situaciones y mucho menos si tenía en cuenta las palabras del joven que le decían que aún no contaba con el apoyo del Lider, por lo que su entrada en Akatsuki se podía ver rechazada con facilidad por el capricho de aquella misteriosa persona, la mente tranquila y racional de Noctis le decía que no debía preocuparse por actuaciones que escapan a su control, al fin y al cabo, nunca lo había hecho.

Ayumi seguía sin aparecer por los alrededores, sin embargo, aquello no preocupaba en exceso a Noctis que simplemente se limitó a esperarla sin evitar poder esbozar una sonrisilla al recordar las palabras del otro Akatsuki cuando le dijo que se había escapado también sonriente. Era normal en ella desaparecer, demasiado distraída en sus propias investigaciones y juegos ya fueran con otros animales o incluso con humanos. Al cabo de una media hora, Ayumi se dejó entrever por los arboles, por lo que Noctis salió de la casa en la que aun permanecía y activo su poderoso y único Dôjutsu, legado de un pasado lejano y perdido en sus memorias del que nada quería saber. Su Ojo Derecho se sumió en una profunda y absoluta oscuridad, como si de un Agujero Negro se tratara, mantener la vista fija en aquel ojo haría que la mente de aquel que lo observase se perdiese en la eternidad. Su Ojo izquierdo, por el contrario, no sufrió cambio alguno, Noctis había decidido no activarlo, pues, además de que inútil en aquellos momentos, el gasto de chakra era mucho más elevado que el de su otro ojo, lo que no podía permitirse en aquellos momentos. Su objetivo era claro, quería llegar cuanto antes a la Guarida Akatsuki y finalizar de una vez por todas con las tediosas, aunque casi siempre obligatorias, “presentaciones”. Normalmente, debía haber visitado previamente el lugar al que se iba, sin embargo, al conocer unas coordenadas tan exactas no le supondría dificultad alguna el “aparecer” en aquel lugar. Dicho esto, simplemente cogió a Ayumi y, juntos, desaparecieron, al contrario que el teletransporte del otro Akatsuki, el suyo, en vez de una implosión se mostraba más como un simple parpadeo, un visto y no visto. El bosque, volvió a quedar en completo silencio, vació y yerto como era habitual en un lugar tan sombrío como aquel, hogar de las más peligrosas criaturas que el mundo pudiese imaginar, mortales para los simples habitantes sin mayores habilidades que la de llevar una mediocre vida junto a sus seres queridos, débiles para los considerados élites de la sociedad, los ninjas, insignificantes para aquellos que, sin saberlo, controlaban la Humanidad bajo sus cimientos, como Noctis o multitud de otras personas, demasiado interesadas en cuestiones intrascendentales.
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[El Fin de la Soledad] (Privado Akatsuki- Bianca)
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